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Mas Salvadoreño que el Cipitillo

Mas Salvadoreño que el Cipitillo

Yo tuve el  gran privilegio de haber nacido en El Salvador,
el país de los huevos y ovarios grandes de Centroamérica, de hombres y mujeres que llevamos la revolucion en la sangre. Mucho antes que existiera el Che Guevara, nuestros antepasados ya conocian la revolucion (La Internacional). Crecí escuchando la dulce-fatua melodía artillera de cañones, helicópteros, aviones bombarderos, G3,M16, granadas y M60.Solo el olor a sangre seca se sobreponía al olor a pólvora y el humo de metralleta formaba figuritas de nubes en el cielo, mis amigos y yo las bautizábamos con nombres distintos. Soy de Jiquilisco, donde el diablo fue bautizado y Lucifer perdió la lampara.
  Todo parecía tan normal. La muerte de vacaciones en Cuzcatlan. Pirámides de muertos erigidas al Dios de la guerra; madres recogiendo a sus retoños en pedazos, sin cabeza, o sin brazos. Hijos buscando a sus padres en fosas clandestinas, en calabozos, en el Playón, la catorce de Julio, o en San Juan del Gozo. El escuadrón de la muerte con rienda suelta...
   Estruendos del diario vivir, aquí lo que llueve no es agua sino que sangre.Y la muerte siempre camina a tu lado; te acostumbras a su presencia. Durante la guerra civil, se puso de moda el ‘corte chaleco,' hecho a machete dejando solo el tronco del cuerpo.También el rompecabezas, donde tenías que buscar entre muchas partes humanas y tratar de reconstruir e identificar a un familiar o un amigo. En fin, todas las torturas empleadas en Vietnam: electricidad y martillazos en los testículos, alfileres en los ojos, cortadas de lengua, la decapitación a machete limpio, etc.Y nunca faltaban las violaciones y alaridos de vírgenes, en ocasiones, novias de algún amigo, o campesina inocente y trabajadora.
   Yo creía que así era el mundo. El miedo nunca existió en El Salvador. Los chamacos de mi camada lo tomábamos como un juego de ‘policías y ladrones', y cada quien decidía a que bando unirse, sin saber la realidad histórica del momento.También se puso de moda la frase ‘lavado de cerebro', pero nadie sabía quienes eran los lavadores, ni que pasaba despues.
Todo parecía tan normal. A medida los años pasaban, unos emigraban, otros eran reclutados forzadamente por ambos grupos, de derecha e izquierda y la gran mayoría desaparecían misteriosamente. Los jovenes siempre estabamos en 'guinda' permanente, siempre truchos.Yo empecé a cuestionar toda aquella barbarie, pero los adultos ya habían perdido la voz, y la guerra sicológica ya había carcomido sus corazones. Solo se veía una leve tristeza en sus ojos que muda gritaba, ¡Sálvate!, ¡Cállate!, ¡No preguntes! ¡Habla quedito!. La triada- !Ver, oír y callar!- era una garantía de supervivencia, a menos que te pararas en una mina.
   A diario me encontraba en fuegos cruzados y todo lo que había visto en la TV, ("Combate") lo ponía a buen uso. Una vez acribillaron el bus en el que viajaba, la señora sentada a mis costado fue arrasada por las balas, murió en mis manos. Gritos, gritos y alaridos.

Con un grupo de pasajeros escapamos arrastrándonos por una cuneta. Nadie lloraba. Nadie mostraba miedo. La vida pendiendo de un hilo...desconcierto y esperanza. 
   Todo parecía tan normal y sin embargo a toda mi generacion nos castraban la juventud y nos cambiaban la pelota por un rifle sin preguntarnos. Asfixiaban a nuestros viejos, y martirizaban a nuestras madres. La violencia ha impregnado nuestra cultura, jamás nos hemos subyugado a ningún opresor, siempre somos los primeros en sacar el machete, sino la hondilla, de perdidas una pedrada. No nos dejamos de nadie, y nos matamos con cualquiera. Hasta con nosotros mismos. Pero ya hemos aprendido y madurado. 
      Tenemos un corazón trabajador y noble, y una valentía histórica incomparable. Somos salvadoreños, guanacos, cuzcatlecos y cuando apreciamos a alguien, damos la vida por ellos.Y cuando estamos con nuestros seres queridos celebrando, chupando,"Nos vale verga todo," hasta la vida misma. Somos adaptables a las condiciones mas inhospitas de la vida. Donde quiera que llegamos, luchamos por ser triunfadores. Hay algo en nosotros distinto, poco comun. Somos buena honda y buenos amigos. 
       Mi linda gente de El Salvador, país chico, pero con huevos y ovarios gigantes.Tierra de volcanes y playas hermosas de arena negra, de las pupusas, la flor de Izote, el Torogoz, El Mágico Gonzáles, Claudia Lars, Paco Gavidia, Juan (churita) Gamez, Salvador (Flecha)Avalos,Los hermanos Espino, Salarrue, Roque Dalton, Farabundo Marti, Manlio Argueta, Masferrer, Arturo Ambrogi, Rutilio Quezada, y los Hermanos Flores. Tierra de mártires, artistas, artesanos y guerreros. Los que nos falta en geografía nos sobra en nuestros corazones templados al calor del trópico y las playas del océano pacifico. Haber nacido en El Salvador (Jiquilisco) fue el regalo más grande que me concedió el Creador.

Dedicado a todos mis hermanos y hermanas Cuzcatlecos, donde quiera que se encuentren.

Recuerdos de la Guerra...1980-1984. 

 


 

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Un cordial saludo.

Que masacre, se agota mi vocabulario, sucede que me adentré mucho en las imagenes y quede como traumatizada. Perdón.