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Yo 2

Un día, uno de mis reflejos, salió de su escondite y se paro a mi lado. Fue de los mas curioso contemplar a mi yo junto a mi, tratando de respirar a mi ritmo...de mirar hacia donde yo lo hacia...de adaptar su paso al mío,  (porque no se separo de mi durante toda la jornada)....  Sobre todo, lo que mas me llamó la atención, es que este reflejo era mudo; no emitía palabra alguna...se limitaba a oír, gesticular y pensar, siendo bastante extraño que esto último, lo hacía unido a mis pensamientos.  Creí que, de alguna manera, era visible para los demás, pero no, no era así.  Confieso que, al principio, fue desesperante encontrar una replica exacta a mis movimientos, mis actos e incluso mis emociones, sin que nadie, incluso los mas cercanos, reparasen en ella...  A mi lado en el desayuno...parado junto a mi en el transporte al trabajo...como un fantasma de imagen televisiva todo el día, mientras platicaba con mi compañero de oficina, cuando pague las deudas del día anterior, cuando llame por teléfono a mi amada...no se separo de mi ni un instante...  Lo más extraordinario es que este doble mío, (o debo decir mi otro yo exacto), me era como una guía de cómo interactuar con los demás. Llegó el momento en que no tenia que pensar en como debía de reaccionar o que contestar a cualquier pregunta que me hacían; bastaba con mirar a mi reflejo y las palabras salían de mi boca por sí solas. Incluso los gestos que convenían me los dictaba su serena apariencia. Si me cuestionaban sobre algo personal, él me marcaba una reacción de repulsa inmediata y me miraba a los ojos, como diciéndome. "evita la respuesta"...  Si se trataba de algo cotidiano, su sonrisa me indicaba que podía comentar cualquier cosa: banalidades, opiniones al desgaire, cosas chuscas, incluso tacos de varios colores, dependiendo de con quien me encontraba...  Llegue al punto en que no contestaba sino hasta que veía fijamente la reacción de mi reflejo. Hasta ahí había llegado mi dependencia de él en ese día...  Hasta ese punto, todo era perfecto...me sorprendía encontrar que mi reflejo, al que llamare Yo2, conocía la respuesta exacta a todos los cuestionamientos: preguntas del jefe, chistes de los compañeros, avisos de compra, solicitudes de pago atrasadas, etc.  Todo estaba bien...  Mas, sucedió que, al salir del trabajo hacia la casa, cuando sentí la inquietud de revisar la carga de amor que contenía mi corazón, la cantidad de satisfacción por esa vía que debía dar o recibir, Yo2, no me dijo nada con la mirada, ni con las facciones, ni siquiera con el pensamiento...  Mi primera idea, ante la reacción de Yo2, fue que estaba molesto porque le había dado demasiado trabajo al solicitar que marcara mis reacciones y dictara mis respuestas a lo sucedido hasta esa hora...pero al verle, me dio a entender que no era así...que todo ello había sido un acto mecánico, debido al gran conocimiento que él tenía de mi...  No sabia yo que era lo que le impedía decirme qué hacer, indicarme cuánto amor debía dar ese día a mi amada, cuanto amor me faltaba recibir, cuanto amor requería para llegar hasta la noche, sin sentir ese hueco pesado que deja la falta de intensidad vivida en sentimientos...  En un momento dado, sentí miedo y pensé que no sabría como reaccionar ante la mujer que amo, ante los amigos que me verían en el café del barrio por la tarde y platicarían conmigo sus problemas, sus emociones y pedirían, aun sin solicitarlo verbalmente, un poco del amor que yo tenia disponible para ellos y la demás gente...  Necesitaba urgentemente el apoyo de mi reflejo, la imposición de su sabiduría, para poder seguir el día hasta su fin.  Nada; él, callado como desde que apareció a mi lado, seguía impasible en su solemne inmovilidad facial. La desesperación llegó a mí; el temor se convirtió en franco pánico al saber que estaba solo, que nadie me diría como actuar, que decir, qué sentir o cuanto amar.  En lo mas difícil de esa sensación, la voz interior que siempre ha manejado mis reacciones, que siempre ha normado mis actos, reapareció y, amablemente, solicitó a Yo2 que se retirara de mi lado, que volviera al tiempo en que fue creado...  Yo2, se retiro en el acto. Quedé solo, con la misma sensación que cuando despiertas de un sueño profundo, raro, emotivo; muy alterado y conmovido. Era yo, sólo yo, de nuevo, quien dirigía mis actos. Nuevamente, sentía vivir la vida a mi alrededor. De nuevo controlaba a mi yo total.  Fue fácil regresar a la normalidad y amar con la medida exacta y justa, (e incluso un poco más, como siempre), a quien debía. No me costo trabajo regresar al hogar y dedicarme a crear por la noche, con la misma entrega del primer día. Tras todo lo acaecido en el día, contemplando el marco inconmensurable del infinito cielo por la ventana de mi habitación, solo, en mi lecho, pensé en cuantas veces, me había dejado guiar por un reflejo;  en qué manera había entregado mi realidad presente a un brillante instante pasado y llegue a depender de lo vivido, lo sentido y experimentado.  Prometiéndome ser más cuidadoso en este sentido, sonreí para mi mismo y, al acomodar la almohada para dormir, mientras me hacia el firme propósito de no reanudar el error vivido esa jornada, tras darle las buenas noches a los seis reflejos que se encontraban acostados junto a mi, espere que el nuevo día fuera menos complicado...
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