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Lenta Historia

Tortu.... ga? o ra?

A mi viejo siempre le gustaron los animales. No sólo la vaca, el cerdo, chivito, pescado, calamares, etc, sino que también convivir con ellos.
En su casa tenía: perros, canario, tortugas, peces, tucan, teros y quién escribe.
Y hoy me vino el recuerdo de una de las tortugas.
En un principio estaba ella sola, parecía un ser casi intrascendente. Comía su zapallito, o fruta y, el único "vicio" que mostraba, era invernar en mi habitación.
Un día, una prima que vivía en departamento, entrega su tortuga, ya que la pobre no sabía ni qué era el pasto. La muy aterrante (de la tortuga, no mi prima. Bah esa tambien!!) estaba cargada de "vicios".
Apenas llego, pareciera que le daba "cosita" pisar el pasto. En los días de adaptación, se comió cuanta flor veía en el jardín. Entraba a la casa para dejar sus charquitos y/o montañitas.
Si desayunámos o merendabamos en el jardín, atacaba las galletitas y el queso crema. Por suerte no sabía untar.
Curiosamente, nuestra histórica tortuga comenzó a aprender y disfrutar de esos vicios. Regalitos en el living, adios flores, ir a la cocina a ver si se "cae" algo, etc.
En sintesis, mi viejo se cabreó, a la "pervertida": destierro y a la "histórica": encierro.
El viejo, cortó caños plásticos de electricidad de unos 20 cm de largo y los enterró unos 3 cm de profundidad, separados entre ellos por unos 15 cm. Dentro del rectángulo que se formó puso a nuestra tortuga.
La tipa tardó unos instantes en darse cuenta lo que estaba pasando. Entonces comenzó a presionar sobre los caños, con un pasito para atrás y otro adelante, cuando alguno cedía, ella salía.
El "ingenieri" reforzaba los que doña tortu le mostraba flojos, clavándolos unos cm más. Posteriormente, volvía a colocarla en su carcel.
Una vez que todos lo caños estaban firmemente clavados, la muy picara se dió cuenta que ahora estaban más bajos, entonces empezó a pasarlos por encima.
Las puteadas del viejo llegaban hasta la ferretería, que ya tenían listos la otra camada de caños, que ahora iba a ser de 35 cm de largo, 10 cm enterrados y 25 de alto. Se procedió al recambio de los "barrotes".
La muy pillina se dió cuenta del recambio y comenzó a probar los nuevos barrotes, estaban bien clavados. El tema de la altura tambien estaba dificil. Entonces, haciendo demostración de que todavía le sobraba ingenio, se paró sobre 2 patas de costado y pasó entre 2 caños, haciendo "willy".
El ferretero fue claro: "nunca una tortuga me hizo ganar tanta guita" Sí, vino otra compra de caños, para reducir el espacio entre los barrotes.
Ahora la cosa estaba bien complicada, estaban firmes, altos y juntos, parecía un imposible pero..... en una esquina se tenía a la planta que estaba en la tumba de mi abuela. El bendito quelonio, la empezó a utilizar de escalera para pasar por encima de los caños.
El ataque de furia que tenía mi viejo era realmente grotesco. De más esta decir que la planta voló, nada de recuerdo, ni todas esas cosas. Aunque ahora se tenía plena confianza.
Una vez instalada en la carcel, volvió a intentar nuevamente todo, hasta que... se dió cuenta que mi viejo la observaba detras del ventanal. Entonces se quedó en el medio del rectángulo con la cabeza apuntando a la de mi progenitor. Así se quedaron los 2 durante minutos, hasta que mi viejo no aguantó más.
Se tenía que poner a laburar, entonces lo hizo cerca de la ventana. El cuadrúpedo se mantenía inmovil con la vista fija hacia la ventana, que cada tanto recibía una mirada de su guardicarcel.
Llego la noche y la situación se mantenía igual desde el mediodía.
A la mañana siguiente, el desgraciado bicharraco disfrutaba de las flores y la libertad. Apenas despertó la autoridad, nuevamente a prisión.
Ya sábado, se sentó en el jardín a leer el díario y despues un libro en un total de 4 horas y la prisionera 4 horas con la vista fija en él.
Demostró claramente que entedió que aprendíamos de sus escapes, por lo tanto, decidió no enseñarnos más.
Sabía que así el sistema funcionaba, sólo había que esperar a estar sola para acometer la huída.
Lógicamente a la hora de la sagrada siesta, comenzaba el banquete de las flores.
Despues de una guerra de 6 días, y esa misma tarde, el bípedo firmó la derrota, sacando todos los caños enterrados.
Dolorosamente para él, dentro de sus reconocimientos profesionales, no podrá incluir el de encerrar una tortuga dentro de un rectángulo.
Nunca pudimos saber por dónde, pero si como lo hacía: con paciencia.

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ME RESULTO ENTRETENIDA!

diego muy refrescante tu historia! la tortuguita (en venezuela a este tipo de quelonio lo llamamos "morrocoy") me resultó divertida,y me recordó parte de mi infancia, en las que disfrute observando sus hábitos de vida.

Hay otra

Muchas gracias por tus comentatios, reyna!! Tengo otra historia del mismo Morrocoy, pero debo encontrarla donde la guardé, jeje.