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Mariposa de alas negras

MARIPOSA DE ALAS NEGRAS



15 de Abril de 1996

Hoy cuando he ido a verte, como todos los días desde hace cuatro meses, estabas extendida en el sofá con la cabeza demasiado inclinada hacia la derecha. Te he mirado, te he saludado. Pero tus ojos demasiado perdidos apenas me han reconocido. Has comenzado a lamentarte cuando te he tocado la frente, un poco sudada, te he preguntado si tenías calor, has balbuceado un sí; te he retirado un poco la manta. Ahora estás tranquila. Intentas moverte, pero no puedes y empieza tu calvario diario !peque! tu inevitable letanía de lamentos.

Lo siento tanto, te miro y veo un cuerpo inmóvil. Un alma que lucha como naturaleza muerta dentro de un cuadro. Contemplo tus ojos, tu mirada fija en un punto perdido, lejano que parece que solo tú puedes ver, a mí me parecen apagados, sin brillo que por ellos se escapa la vida. He dicho que te dejaba tranquila y me he sentado en tu silla de ruedas. Te has tranquilizado, tu respiración pesada ma indica que duermes.


Al fijar la mirada en un punto, o en lugar inexistente, todo se vuelve invisible: en esos instantes el tiempo se borra, lo buscas pero es imposible hallarlo y vagas en el infinito del pensamiento. Un pensamiento lleno de paz. Todo se anula. Luego, como si el permanecer estacionado provocase algún mal, la mirada vuelve a encontrarse perdida entre cosas materiales y regresan los recuerdos a plagar la mente. Vagar es hermoso, cabalgar en sueños tras la fantasía...


Yo estoy mirando la tele, con el cigarrillo entre los dedos y un libro entre las rodillas; tus silencios, cada vez más prolungados, son aguijones que se clavan en mi cabeza...¡ no lo soporto!.


Lo has vuelto a hacer, has venido,¿por qué clavas tu estilete hasta las entreñas y lo dejas allí para que sufra y me consuma? Eres como el aguijón de la abeja luchando por la vida a pesar de saber que eso significa su propia muerte; ¿eso quieres de mí? Te dejaré mi cuerpo inerte al lado de las olas para que lo despedaces contra las rocas del salvaje mar.


No puedo pensar ahora llueve.Tristeza. Frío. Oscuridad.


Mientras duermes me gusta mirarte, parece un sueño plácido el que te acompaña, como cuando eras niña, como si nada pasase... Ha llegado José, estáis los tres, dentro de media hora se come. Quiero dejarte dormir y que duerman también mis remordimientos porque ¿sabes? No quiero estar aquí, estoy cansada, cansada de verte sufrir, pero no quiero perderte. Dicen que es inevitable, y eso duele, !duele mucho¡. Tú, hermana querida !la peque¡ También me dicen que la naturaleza es sabia, y yo pienso: sabia pero cruel. ¿Y Dios?, ¿sabes? Ya no rezo, Él te lleva como se llevó hace seis meses a nuestro padre ¿Os veréis?, ¿se acabará todo? Creo que soy egoista: tú te estás muriendo, no puedo consolarte, no sé qué decirte, has perdido la fluidez de la palabra para comunicar tus ideas, tus ironias, tus bromas, tus sonrisas, tus consejos, tu mirada penetrante ...sé que percibes la muerte y me siento impotente, tú te vas, yo me quedo y sufro porque tú sufres. Y así es un día tras otro, desde que empezó a evolucionar tu maldita enfermedad.

Eran días como hoy, con sol, en un mes de abril, yo estaba enfadada contigo, no entendía tu comportamiento, me sentía rechazada, ahora entiendo que lo que pretendías era no hacerme sufrir. Te quiero tanto peque...


16 de Abril de 1996

Esta noche ha soñado que en el cielo se veían muchas estrellas fugaces, he pedido un deseo, dicen que se cumplen cuando se lo pides: que te cures, que no sufras...pero he comenzado a llorar descubriendo con desesperación que lo que seguía viendo eran bengalas y yo repetía “la primera era una estrella fugaz, era una estrella fugaz...”consciente que a una bengala no se puede pedir un deseo....Me he despertado.

Desde hace unos días siento molestias en el estómago, creo que estoy fumando demasiado. Ahora estoy sentada en la cocina, oigo la radio. Hablan de los problemas del país, simple palabrería: un oyente andaluz se defiende de los tópicos y el famoso locutor se excusa incluyendo a todos; es un país compuesto de triviliadades, no entiendo, no me importa, escucho y no oigo ¿qué están diciendo? ¿qué me importa? Fumo y con la cucharilla sigo dibujando círculos en mi taza, uno, dos, tres, al contrario uno, dos, tres como en un ritual horario antihorario...

Mientras, Cilindrín, el pez que te regalé en tu último cumpleaños y Teodoro, el que compré después (por eso de la soledad), nadan en esa agua turbia que más tarde cambiaré, intentan sobrevivir en su pequeña pecera, como lo intentas tú en tu reducido mundo. Se mueven en esa agua sombría como prolongación, reflejo de mi vida, ya nada es claro desde hace un año: una familia reducida a la mitad, desesperanza, una madre angustiada que arrastra sus sentimientos dolorosos porque no entiende el porqué, el porqué de una vida tan cruel.

Ahora debo acudir a mi cita quincenal con el psiquiatra, a la cita que me proporciona el medio olvido en forma de pastillas y que utilizo como excusa a mi apatía.


17 de abril de 1996

Ahora estás dormida, siento tu respiración reposada, yo intento estudiar un poco. Ayer te cambiarorn de habitación, traje tus plantas, tus cosas, no sé si te has dado cuenta, no sé si hoy me has reconocido; desde que he entrado no has dicho una palabra, pero ahora duermes bajo el efecto de la morfina y pareces tranquila.

Sumergida en un mundo absurdo, lleno de pensamientos tortuosos, dolorosos, escuchando palabras que no dicen nada, con la mirada perdida buscando una ilusión, esperando que recojan mi mortaja y la eleveven hacia la esperanza, trato de disimular mi estado de huida, de inconsciencia, reviviendo escenas lejanas, escuchando palabras olvidadas, intento pasar este tiempo obligado, invento un paisaje irreal, un ambiente claro, un sueño puro !morfina¡ Perdida en un mundo blanco no logrado, mi mundo es negro, totalmente negro, mi sueño no transcurre entre palomas, !más morfina¡el agua es oscura y el paisaje no existe!. Desesperación mezclada con amargura, el tiempo pasa lentamente y sus espinas se clavan en mi cerebro lleno de nubes, sangrando ideas agonizantes, invaden mi espacio. Delirios imposibles, me dejo arrastrar por la bravura del mar, la espuma, me hundo, choco contra las rocas, emerjo y vuelvo a hundirme una y otra vez, de mi garganta brota un intento de alarido angustioso, todo es negro, !doble dosis de morfina¡. Las siluetas, algo fluorescentes se mueven como tubos de neón en mi noche infinita; no hay estrellas sólo una luna que intenta abrirse camino entre las nubes, entre la negrura, con esa luz dada, casi sin fuerza, llena de rosas, girasoles que buscan el sol, es como un corazón que renace gracias a ellas, son pequeñas esperanzas que logran atravesar la negrura, buscan, se giran, espinas y luz, intentando dar una respuesta a mi alarido. Esas pequeñas esperanzas rojas, blancas, amarillas, colores y luces en mi mente, son un bálsamo a mis heridas, a esas espinas que me torturan y castigan, deseos que renacen y viven segundos, esperanzas que sueñan cómo realizarse, cenizas que ya no arden porque son cenizas. !Morfina¡ !Morfina¡ !Morfina¡


23 de abril de 1996

Han pasado ya cinco días, me siento frente a tu cama. Ya no hay remedio, te mueres, (eso dicen) como murió el lunes Mari Carmen y ayer Edi. No sé si me oyes, hoy he hablado con el médico ¿sufre? ¿sufre? No lo sé. !Oh peque¡ no soporto verte así, no sé lo que piensas, no sé si luchas por vivir, está siendo una agonía larga, inmensa, dolorosa. Lloro porque no quiero perderte y lloro porque tus manos se han quedado moradas y frías, te las acaricio y te hablo. Rezo, descansa !peque mía¡ tú te aferras , sigues aferrándote, no te das por vencida. Yo siempre estaré contigo y tú conmigo, siempre como hemos dicho desde niñas, ¿recuerdas nuestras bromas?. Ahora no me siento muy coherente, no he dormido velando tu sueño, no he comido porque no quería dejarte sola, te voy a echar tanto de menos, veo el gato de porcelana que compramos juntas, recuerdo la última salida sentadas en una terraza con un helado, la vuelta a casa, nuestras sonrisas, cogerte de la mano porque te molestaba...Ya no siento presión cuando cojo tu mano y...


Una gran mariposa de alas oscuras se ha posado en mis párpados, me ha dejado sin luz y... estoy ciega, ciega ante el mundo, ciega ante mi único ser. Soy un gran vacio, una nada dentro de esta enorme masa terrestre que me excluye y esta ceguera me impulsa a gritar mi dolor. Esta gran mariposa de alas oscuras se agita, mis párpados quieren abrirse, ahora veo con nitidez su color. Tengo miedo. Quiero llorar porque...esta gran mariposa de alas negras es mi propia muerte. Ante esta desesperación quiero huir al sueño, ella me persigue, me bloquea. Es un gigante y yo un ser pequeño y débil sin fuerza para mantener la ilusión. ¿Me dejará vencer?


Cuando el dulce sueño mece mis párpados, las lágrimas se secan, mas la sonrisa oculta en lo más profundo, imita un gran lago salado y todo ello dentro del alma semeja apoderarse de las ruinas de la vigilia...


24 de abril de 1996


Hoy has muerto, te has ido y nos has dejado, mi peque querida.

Tengo la cabeza llena de recuerdos tristes y mi mente está repleta de pensamientos incoherentes, sólo un profundo dolor en el pecho me dice que estoy viva, que respiro. Mis ojos ciegos a la realidad se evaden a lo infinito, a una nebulosa blanca y pura, lejos del mundo. Mi cuerpo responde a los estímulos, nada más.

Me trago las lágrimas y espero ¿el qué?. La cuestión está en esperar, les pregunto a ellos y sus respuestas se clavan en mi carne, no quiero saber nada. Sí, ya sé que soy cobarde, que no soy nada, pero quiero rebelarme contra todo y todos, pero no puedo, necesito esa mano que me empuje, necesito esos ojos que lo digan todo. Necesito esas palabras susurrantes cerca de mi oído. Todo eso lo he perdido.


25 de abril de 1996

Al despertar en la mañana llegan hasta mí los suaves y dulces murmullos del sueño que se aleja. El paso del tiempo me devuelve a la realidad, es la hora del despertar. Los ojos abiertos parpadean ante la resplandenciente luz, la mente comienza a poblarse de sucesos que durante el día serán los protagonistas junto con los acontecimientos presentes. El balanceo sinuoso de las sábanas al caer, el peso del cuerpo y las huellas en la alfombra quedan nítidas, un bostezo, símbolo de que el lugar oculto no ha vencido, es la hora de dejar resbalar las gotas que darán la felicidad al alma. Pero no, esta mañana no sucede nada de esto, esta mañana las sábanas no caen y el peso no se deja sentir. No he vuelto, esta mañana permanezco escondida entre las sombras que me dan la paz. Grito tu nombre.

El sol brilla en lo alto y el cielo es de un azul oscuro y el aire ¿dónde está el aire?. Oculto tras la sonrisa de la gente. Vuelven los malos recuerdos y hay que espantarlos con el abanico de la brisa !marchaos, marchaos¡ La paz oscila y todo se torna turbio y oscuro, es la amenaza de la tristeza y la caída a la melancolía.!Huid, huid¡ !Volved al frío estado del olvido¡ Antiguos fantasmas montan rápidas olas de espuma que al chocar contra la realidad se esparcen y toman el color del arco iris en un intento por aparentar piedad. Y en medio de tal confusión el sol brilla en lo alto y el cielo es de un azul sucio, y el aire ¿dónde está el aire? . Grito tu nombre

Arrastrada por el odio, dominada por pensamientos suicidas, acosada por impulsos ilógicos, doblegada por problemas que se aglomeran en un vertedero de ideas quemadas por el tiempo, aniquilada por un sueño imposible al que arrasa el fango de la realidad creando un lodazal que convierte al ser humano en inhumano...

Ayer seguí tu ataúd...

Lienzos ensangrentados son mis ilusiones retratadas y rodeadas por un marco tan negro como el mismo sol en eclipse, una vida de cadenas soldadas por manos enemigas, injusticias de antaño, venganzas de ahora, alianzas rotas por la muerte, goteras que rebosan los bordes de la conciencia e inconsciencia, lágrimas de sangre vertidas por un cuerpo corrompido en las entrañas de un útero estéril, sucia nieve de invierno amontonada en el camino de la vida por el que todos deben y no quieren pasar, agitada por rayos de luna y …

Ahora debo arrastrarme hasta tu funeral

Quiero llorar y no puedo.

Quiero la tranquilidad y la paz de un lago negro y oscuro como mi alma, mecerme en una barca lejos de esos ojos que me persiguen. Si tú no estás no quiero a nadie...¿Por qué te escondes? Decidme, cuando broté de las entrañas de una mujer ¿por qué no me dejastéis morir ahogada en mi propia sangre?

¿Por qué soy tan cobarde? Ahora lloro, siento caer las lágrimas calientes por mis mejillas e intento sonreír ante los parientes y amigos...!Es tan dífici¡ Alguien me recuerda que estos últimos meses han sido muy duros para mí ¿Y para tí? Debo ir a descansar. Vago por las calles como una muerta que no encuentra su sitio en el sepulcro, tú ocupaste mi lugar, ya no te veo, no oigo tu risa, no escucho tu voz... Y este dolor en el pecho me recuerda que yo estoy viva.

Ahora lloro mi agonía a solas y en silencio, nadie me escucha porque tú ya no estás, estoy sola, sin nadie y creo haber tomado la decisión acertada: no existo, no respiro, es la solución a la muerte que vivo cada día, junto con la tuya, cada hora, cada minuto, cada segundo y espero el momento oportuno en la noche, donde nadie me ve ni me oye para poder gritar toda la rabia que siento dentro, pero la hora y el lugar ni siquiera existen, todo está cerrado, prohibido. Tengo que razonar coherentemente, el tiempo lo cura todo y uno se sobrepone a la pérdida de seres queridos...No es cierto . Mentiras. Morfina. Muerte. Tu nombre...


Una gran mariposa de alas oscuras se ha posado en mis párpados, me ha dejado sin luz y... estoy ciega, ciega ante el mundo, ciega ante mi único ser. Soy un gran vacio, una nada dentro de esta enorme masa terrestre que me excluye y esta ceguera me impulsa a gritar mi dolor. Esta gran mariposa de alas oscuras se agita, mis párpados quieren abrirse, ahora veo con nitidez su color.Tengo miedo. Quiero llorar porque...esta gran mariposa de alas negras es mi propia muerte. Ante esta desesperación quiero huir al sueño, ella me persigue, me bloquea. Es un gigante y yo un ser pequeño y débil sin fuerza para mantener la ilusión. ¿Me dejará vencer?


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Valentía

No creo que hayan personajes cobardes en esta historia; al contrario, es una historia de valentía de quien yace en un lecho del cual no se levantará ya nunca más y de quien queda con una ausencia que se sentirá por el resto de la vida. Además de aquello, todo el matiz poético que adorna el relato es poderoso. El ambiente impacta y sobrecoge. Luis Carlos Palazuelos

Comentario para beg alvarez olabarria

Que extraordinaria forma de narrar y describir acontecimientos que le suceden al ALMA, al CORAZÓN, a la MENTE, ese párrafo : " Lienzos ensangrentados son mis ilusiones retratadas y rodeadas de por una marco tan negro..." Me conmueve, me entristece me duele.

beg

Gracias Rene